Con altas temperaturas y conducción autónoma, la refrigeración puede saturarse. Si la protección térmica frena la CPU, bucles críticos pierden sus plazos.
La arquitectura define etapas progresivas. A 95°C, las pantallas bajan a 30 fps y se suspende la IA de cabina. Dirección y frenos siguen a plena frecuencia.
La plataforma anticipa picos térmicos monitoreando la carga de IA, acelerando el flujo de refrigerante milisegundos antes de ráfagas intensivas.